martes, 6 de junio de 2017

A veces

A veces me pregunto si hice bien acercándome a mí. Piénsalo, podíamos ese día no habernos dado cuenta que podíamos darnos conversación en el Cercanías. Podía no haberme acercado a ti más de lo que debía. Me cansé de huir de lo que sentía creyendo que así nos haría un favor, pero, en cambio, creo que he convertido un grano de arena en montaña. Creo que todo empezó a desmoronarse cuando pensé que quedar contigo a solas no sería una mala idea, al final fue peor. Confirmé que hiciera lo que hiciese, iba a sentir cosas por ti.

A veces pienso que todo hubiese sido más fácil si hubiese aprobado, si no hubiese ido todas las tardes a esa clase para recuperar los percances de Enero, los mismos que tuviste tú. Si quería huir de ti, ya tenía motivos para que me fuese imposible. A partir de ahí, empezó a esta montaña rusa. El sentir y querer, el sentir y no querer. Así haciendo un ciclo que sólo me confirma que lo que siento por ti, es lo que creí sentir una vez. Si algo me sirve este amor, es para confirmar que antes no había conocido el amor aunque escribiese tanto de él. Porque ahora es cuando lo he conocido y a veces, querido, me pregunto si sería mejor no conocerlo.

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